Descripción
Lo sabemos. Lo intuimos. De alguna manera lo hemos sabido siempre porque está en nuestra sangre, en nuestra memoria milenaria, pero en ocasiones lo olvidamos. En la naturaleza se encuentra una huella, un testigo de un diseño maravilloso del que somos parte. En momentos oscuros, cuando la humanidad olvida, los artistas (siempre los artistas) redescubren las proporciones, las geometrías sagradas, el número áureo, todas éstas pruebas irrefutables de un orden que se desenvuelve. El mundo, y todo lo que habita en él, responde a un
patrón, a un sistema equilibrado.
El ser humano es parte de ese diseño y, cuando lo recuerda, puede vivir en armonía con su entorno. Sin embargo algo vive en él, algo late en la profundidad de su ser, una llama eterna, perenne, que lo diferencia del resto de la obra: su creatividad, su arte propio, su voluntad y libre albedrío. Comprender esto nos pone de frente con una realidad apabullante: somos únicos e irrepetibles. Es por ello que actualizamos y ponderamos un concepto casi olvidado en esta época: la terapia. La terapia tiene su origen en el concepto terapeia de la tradición helénica que refiere al cuidado del sí mismo.
Creemos que no hay soluciones masivas para problemas humanos ya que cada uno, en su sí mismo, recorre su propio sendero y debe dar respuesta de manera alegre, creativa y única.
El Centro Terapéutico del Fin del Mundo fue fundado como un faro para todos los individuos que estén buscándose a sí mismos en la mayor aventura que podemos emprender: el autoconocimiento.
Te invitamos a recorrer los senderos íntimos y ocultos de la mágica Ushuaia y, descubiréndola, nos descubriremos a nosotros mismos en el camino.



